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Historia

A lo largo de la historia de la minería en Asturias, se han producido numerosos accidentes en las explotaciones mineras de carbón. Por lo tanto, es lógico pensar que las autoridades sintieran en algún momento la necesidad de equipar con medios adecuados a las cuadrillas de obreros que al instante acudían a socorrer a sus compañeros.

Desde los inicios de la minería en Asturias, ninguna empresa minera disponía de personal especializado para actuar en los accidentes o emergencias que se producían en sus explotaciones. Cada empresa actuaba por su cuenta con los escasos medios disponibles de la mejor forma posible.

No existía un marco legal que obligara a las empresas mineras a contar con un equipo de salvamento bien formado y reglamentado.

No fue hasta 1897, cuando la reina María Cristina aprueba el Reglamento de policía Minera, en el que se establecen las prescripciones de policía y seguridad en las explotaciones mineras. El Capítulo III, que se refiere a los Remedios para los accidentes, ya se preocupa de subsanar las posibles lesiones que puedan sufrir los trabajadores, mencionando en el Artículo 27: “Los explotadores están obligados a dotar a sus concesiones de medicamentos y medios para auxiliar de pronto a los heridos, a  tener constantemente personal adiestrado en el uso de los aparatos de salvamento y a comprobar periódicamente el buen estado de los aparatos.”. Y en el Artículo siguiente, dice: “Cada mina o grupo de minas deberá contar por su servicio sanitario con un Médico, por lo menos, que tenga su residencia dentro del radio de 10 kms., y tener una habitación convenientemente acondicionada para atender a la curación de los heridos cuando su estado no consienta su traslación a otro punto”.

Durante los años siguientes, dicho Reglamento fue cambiando, evolucionando, y adaptándose a las circunstancias y necesidades de la minería.

El 21 de junio de 1902, se publicó una Real Orden que obligaba a las empresas mineras a disponer de equipos de respiración artificial y personal suficientemente adiestrado. Esta Orden se ve ampliamente reglamentada el 28 de enero de 1910, cuando el rey D. Alfonso XIII aprueba el Reglamento provisional de Policía Minera, en él que el capítulo XIX trata del Salvamento Minero. Los dos primeros Artículos se refieren a las exigencias que deben cumplir las Estaciones de salvamento. Así, el primer Artículo, dice: “En toda mina…dentro de un radio de 4 Kms., o de 10 Kms. en caso de tener ferrocarril propio que las una, habrá una estación de salvamento con materiales, herramientas y los aparatos respiratorios que más adelante se indican”.

Los Artículos 156 al 160, ya definen los aparatos respiratorios que  deben estar disponibles en toda Estación: “En cada estación de salvamento habrá aparatos respiratorios portátiles que permitan penetrar en una atmósfera irrespirable y reúnan las siguientes condiciones…”.

Es interesante señalar que deben ser “aparatos respiratorios de dos tipos, unos portátiles y otros de mascarilla o casco con tubo y fuelle”, y que el aparato “quepa en un cuadro de 50 cm y pueda funcionar en cualquier posición”.

Los artículos 161 al 164, se refieren al número de obreros, material y organización del trabajo, estableciendo que el número de brigadistas serán en función del nº de equipos y que los mismos “no deben prestar servicio aislados, sino agrupados, por lo menos, en parejas, haciendo uno de jefe. El uso de estos aparatos respiratorios exige disponer de personal adiestrado, cuya seguridad en el manejo de los aparatos debe conservarse mediante ejercicios de entrenamiento periódicos, y cuyos aparatos se deben custodiar en las Estaciones de salvamento, que corresponde con su domicilio social.

Tendría que ocurrir una desastrosa catástrofe en Francia para que tanto las autoridades como las direcciones mineras se preocuparan de evitar tan funestas consecuencias. Este accidente surgió en la mina de Courrières, en Lens, Paso de Calais (Francia), donde el 10 de marzo de 1906, hacia las diez y media de la mañana, una terrible explosión de grisú en el pozo nº 3, hizo saltar por los aires las jaulas y estructuras, causando la muerte a 1.099 mineros.

En Asturias, sería la Sociedad Duro Felguera quien empieza a inquietarse ante el numeroso avance de accidentes producidos en sus minas. Lo que desea es que su minería posea un servicio de rescate propio, como respuesta a los frecuentes accidentes que se registraban en sus minas asturianas. Este Equipo serviría de apoyo a los organizados en cada de sus minas cuando fuera requerida su presencia, al no poder ejercer el rescate en las debidas condiciones motivado a la imposibilidad de trabajar en atmósferas impuras y carecer de aparatos y material adecuado para una pronta recuperación de los accidentados.

A la vez, en el resto de empresas mineras surge la idea de unificar sus precarias brigadas, pues una coordinación de las mismas resultaría más eficiente y con mejores medios de salvamento, por lo que deciden unificarse a la propuesta de Duro Felguera.


Allá por el año 1911, se reunían las principales empresas del valle del Nalón entre las que cabe destacar a Duro Felguera, Carbones de la Nueva, Minas de Coto del Musel, Minas de Langreo y Siero, Elorduy y Díaz Caneja entre otras, acordando constituir una Brigada de Salvamento Minero común y dotada con los medios necesarios para actuar con eficacia y seguridad.

El día 1 de enero de 1912 se realiza la primera sesión de prácticas con un equipo formado por un Facultativo y cinco Mineros de 1ª. La Dirección corre a cargo de D. Manuel Sancho, Ingeniero de Minas y Director Técnico de Duro Felguera.

Esta primera “Brigada tendrá instalada su Estación Central de Salvamento en un departamento del Hospital de Duro Felguera, hoy conocido como sanatorio Adaro, en Sama de Langreo, como centro y punto estratégico de las empresas asociadas.

Para sus actividades de salvamento, la Brigada disponía de 5 equipos de protección respiratoria de 2 horas de autonomía, 3 pulmotores, 3 inhaladores, 2 camillas con inhalador y un equipo de protección respiratoria de manguera y fuelle.

 
Equipo de respiración de manga y fuelle
Equipo de respiración de manga y fuelle

El 26 de Agosto, de 1912, la Brigada realiza su primer rescate en el pozo María Luisa en Langreo, enfrentándose a los efectos de una explosión de grisú, afortunadamente, sin registrar víctimas. Sería el 20 de Mayo de 1914, cuando la Brigada realiza su primer rescate de personas, también en el Pozo María Luisa, donde otra explosión de grisú causó la muerte a 4 obreros y dejó gravemente herido a otro.

Desde entonces y hasta la actualidad, la Brigada ha realizado numerosas intervenciones en las distintas minas que requirieron sus servicios.

Al haber nuevas integraciones, en la reunión celebrada el 4 de febrero de 1920 se reorganiza de nuevo la Estación Central con un presupuesto de 150.000 Ptas., y un gasto mensual de 4.000 Ptas. Desde el primer momento, para los vocales que componen la Junta de Asociados, fue especial preocupación dejar bien claro que para el buen funcionamiento de la Brigada, era primordial tener un personal competente en pleno rendimiento y material escogido y abundante.

La Estación Central se traslada a las instalaciones del Pozo Fondón, en Calle La Nalona de Sama de Langreo.
En la base del Fondón, se dispone, entre otro, como material de salvamento de 12 aparatos Proto, aparato constituido por una bolsa o equipo de respiración que el brigadista lleva en su parte delantera con dos botellas de oxigeno colocadas a la espalda con carga para dos horas de autonomía, con un peso de 18 Kg. (permitían pasar con un buen entrenamiento por espacios de 50x50 cm), contando además con otros tipos  de aparatos autónomos de respiración.

Proto MK 4,1945 Proto MK 4,1945
Proto MK 4,1945

Como material auxiliar, existen 4 inhaladores de oxígeno para reanimar asfixiados, otros 4 más pequeños, 2aparatos de manga y fuelle grandes para trabajar hasta 100 metros de distancia, 4 camillas ligeras de mina, un aparato telefónico portátil y 2 cargadores de botellas, además de repuestos de botellas, sacos, oxígeno, potasa (en botes y en regeneradores), boquillas, acumuladores, lámparas, etc.

Se dispone de un teléfono de salvamento con casco especial y tambor de enrollamiento de 200 metros de línea, con un peso de 21 Kg. para el reconocimiento de la atmósfera impura, también hay 6 jaulas especiales de duro aluminio con botella de oxígeno para pájaro, que pesa 5,50 Kg., 3 camillas con ruedas adaptables a vías de diferente separación con aparato de inhalación (la camilla, pesa 30 Kg., y el inhalador 9 Kg.), 100 lámparas eléctricas, 6 cascos para protección contra el calor y una instalación completa de motor dinamo con cuadro de carga para las lámparas eléctricas.

Posteriormente, en una reunión celebrada el 18 de enero de 1925 se constituye la Asociación de Salvamento en las Minas (A.S.M.). Se conservan todas las especificaciones propias de la anterior Agrupación y se aprovechan todos los elementos, así como la base central de operaciones. Se especifica un reglamento para ingresar en la Asociación, que será modificado posteriormente, el 26 de abril de 1926.

El fin principal de la  Asociación de Salvamento en las Minas consiste en la prestación de auxilio a las personas, instalaciones, trabajos y servicios de las minas en todos los casos en que sea requerida por los asociados, especialmente cuando se refiere a salvamento, restauración, etc., en atmósferas irrespirables o venenosas de acuerdo con las disposiciones contenidas en el Reglamento de Policía Minera de 1910

A su vez, tiene la misión de ofrecer enseñanza y práctica en el manejo y uso de todos los aparatos a todo el personal designado por los directores técnicos de las explotaciones y de los asociados.

Además, se ocupa de estudiar –desde el punto de vista técnico y económico- todos aquellos aparatos y mecanismos que juzguen necesarios en relación con la seguridad de los trabajos en las minas, adquiriendo los que consideren de utilidad.

Igualmente, se encarga de prestar los servicios comunes, previa autorización de la Junta general, a otras entidades no asociadas a petición propia, abonando el servicio con insignificante recargo sobre el precio estricto de aquél.

El 20 de Agosto de 1925, el Príncipe de Asturias, don Alfonso de Borbón y Battenberg, visita la Brigada en el Pozo fondón, desciende a la mina y se fotografía con los brigadistas y los directivos de duro Felguera en la plaza del pozo.

Visita de D. Alfonso de Borbón al pozo Fondón el 28/08/1925, posando con directivos de Duro Felguera y brigadistas
Visita de D. Alfonso de Borbón al pozo Fondón el 28/08/1925, posando con directivos de Duro Felguera y brigadistas


Toda esta reglamentación se vio enormemente mejorada y ampliada con la redacción del nuevo Reglamento de Policía Minera y Metalúrgica del año 1934. Este Reglamento fue aprobado el 23 de agosto en el palacio de La Granja, en Madrid, y rectificado en fecha 16 de por el presidente del gobierno, don Niceto Alcalá Zamora, a propuesta del ministro de Industria y Comercio, don Vicente Iranzo Enguita.

En capítulo XIX, sobre “Salvamento minero”, se introducen algunas modificaciones con respecto al anteriormente vigente, pues ya no se establecen las distancias mínimas entre minas, se eliminan los aparatos de fuelle, introduce el control administrativo de los equipos, requiere la titulación de ingeniero o capataz facultativo al encargado de la Estación de salvamento, que será el único responsable del estado de conservación del material, los equipos de rescate serán por lo menos de tres operarios y los jefes tendrán titulación facultativa, se deberán realizar prácticas operativas regularmente en presencia en alguna de ellas del Celador del distrito, y una vez al año por lo menos, con la asistencia de un ingeniero de Policía minera.

La “Brigada Central de Salvamento Minero” de Sama de Langreo fue la única existente en Asturias desde su creación en 1912, hasta que, el 5 de Agosto de  1944, se crea la “Estación Central de Salvamento Minero del Caudal”. Ambas Brigadas, totalmente diferentes en su status jurídico y organigrama respectivo, pero con los mismos fines y objetivos, coexistirán durante 26 años.
En 1967, la mayoría de las empresas mineras se constituyen en la empresa pública Hunosa. Dentro de sus planes de reestructuración, se decidió unificar las dos Brigadas en una, y así, el 5 de Agosto de 1970, la Brigada de la cuenca del  Caudal quedó disuelta por ser la más joven de las dos. En 1972, se incorporó completamente a la Brigada de la cuenca del Nalón.

Actualmente, la Brigada de Salvamento viene impuesta por el R. D. 863/1985, del 2 de abril, que aprueba el Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera (RGNBSM). ). Este nuevo RGNBSM, en el Capítulo III, “Medidas de salvamento”, obliga a que “toda actividad subterránea con peligro de incendios, desprendimientos de gases o polvos explosivos, cuenten con una estación de salvamento provista del material preciso para hacer frente a las situaciones de emergencia, pudiéndose establecerse estaciones de salvamento comunes a varias actividades si lo permitiesen la situación y facilidad de comunicación entre los Centros de trabajo atendidos por la estación de salvamento común” (Art. 18). Así mismo obliga a que el jefe de la Brigada, sea “un técnico titulado de minas”, todos han “de ser personas de acreditada experiencia minera y en nº suficiente para garantizar su trabajo en forma continua” (Art. 19). El Artículo 20, se  refiere a que toda mina “aunque se encuentre agrupada en una estación de salvamento, se le podrá exigir que disponga de aparatos y personal adiestrado para poder trabajar en determinadas labores y colaborar con el personal de dicha estación”.

Cumpliendo con la normativa actual, la antigua Asociación de Salvamento en las Minas deberá ajustarse a la norma y como premisa primordial será la redacción de unos nuevos Estatutos por los que ha de continuar rigiéndose la Asociación de Salvamento en las Minas,  para lo cual se reúne el 2 de septiembre de 1970, la Junta General extraordinaria.

Estos nuevos Estatutos vienen a ampliar y actualizar los anteriores y están confeccionados en siete Títulos.

En base a esta regulación normativa, la actual Asociación de Salvamento en las Minas está compuesta por una Junta Directiva, compuesta por Presidente, Vicepresidente, Director Técnico, Secretario y 2 Vocales.

La Brigada Central de Salvamento Minero, órgano interventor de la Asociación, esta compuesta por 1 Jefe de Brigada, 2  Jefes de Relevo, 3 Conductores, 20 Brigadistas y 1 Médico

Mandos, Conductores y un reten de Brigadistas, se encuentran permanentemente en la Estación de Salvamento del pozo Fondón, en tres turnos de 8 horas.

Los brigadistas se dividen en dos retenes de 10 efectivos cada uno, de manera que cada retén alterna un mes en la Brigada y otro en la mina (tiempo durante el cuál los brigadistas desarrollan las tareas propias de sus categorías laborales en sus respectivos centros de trabajo). En caso de necesidad se incorpora a la unidad todo el personal, pudiendo así contar con un máximo de 20 brigadistas.

Hoy día, la Asociación de Salvamento en la Minas está integrada por la administración del Principado de Asturias y las siguientes empresas: Hulleras del Norte S.A. (HUNOSA), Carbonar, S.A., MPS FLUORSPAR SLU (MINERSA GROUP). y Kinbaury España, S.A., siendo la primera, la que aporta el personal y las instalaciones.


Hoy por hoy, la Brigada Central de Salvamento Minero de Asturias trasfiere sus conocimientos en los rescates en espacios confinados más allá de la minería, alcanzando a todos los cuerpos de emergencia que deben operar en ellos: los puntos fuertes son las técnicas de rescate en espacios angostos con los medios habituales utilizados en la minería, y sobre todo, el uso y entrenamiento del equipo de respiración autónoma en circuito cerrado, logrando tiempos de intervención de unas 4 horas en ambiente irrespirable y/o explosivo.

En la actualidad, desde el año 2004, se mantiene un acuerdo de colaboración con el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias

Como ejemplos destacables:
Intervención en  túnel ferroviario  de Congostinas, Pajares, incendio de un convoy formado por dos maquinas y 13 cisternas de gasolina y gasoil.

Túnel ferroviario  de Congostinas cisterna Túnel ferroviario  de Congostinas
Túnel ferroviario de Congostinas

Incendio, en 2007, de la cinta transportadora del lavadero de Modesta, en Langreo. El fuego originado generó una nube de monóxido de carbono que intoxicó a 140 personas y obligó a desalojar de sus casas a más de 700 personas

incendio Incendio
Incendio, en 2007, de la cinta transportadora del lavadero de Modesta


Incendio en el  túnel del Lote VII  de las obras de la variante de Pajares, en enero del 2010,  actuando conjuntamente con el cuerpo de Bomberos del Principado de Asturias

Asesoramiento en el rescate de los cadáveres de 65 mineros sepultados en la mina Pasta de Conchos, (Coahuila, México).


Su labor, a lo largo de estos más de cien años, ha sido reconocida en numerosas ocasiones, recibiendo importantes galardones:

En el año 1972, el ministro de Trabajo, don Licinio de la Fuente, entregó a la Brigada la medalla de oro al Mérito en el Trabajo.  "Esta es la Laureada de la paz, la condecoración más importante, el premio al sacrificio, a la entrega, al valor y a la solidaridad. Es el reconocimiento de España entera a vuestra labor".

Medalla de Plata del Principado de Asturias, otorgada por el Ejecutivo regional en 1990

Medalla de Plata de Cruz Roja, en 2005

 

Medalla de Oro con distintivo azul al Mérito de Protección Civil Española, en  2007.

 

 

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